Infertilidad

INFERTILIDAD: En el 2018 “salimos del clóset”.

Hace algunas semanas ya, el mundo fue revolucionado por las declaraciones de la ex Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama en referencia a su paso por la infertilidad, los abortos espontáneos y cómo ella y su esposo Barack, decidieron en un punto de sus vidas someterse a tratamientos de fertilidad para concebir a sus hijas Malia y Sasha.

Estas aseveraciones generaron un revuelo instantáneo en los medios pues finalmente, una figura pública de gran notoriedad abordaba el tema con naturalidad con el mundo. Michelle Obama lo conversó de una manera tan natural, tan cándida que francamente dudo que haya una sola persona a la que no le haya sido posible empatizar con ella.

Michelle Obama habló de sus sentimientos de fracaso, de soledad y de culpa, que son parte de la vida de quienes tienen un diagnóstico de infertilidad y también de cómo decidió utilizar la ayuda disponible y tomar control de una situación que en la mayor parte de los casos termina controlándonos a nosotras. Habló de autocuidado y de cómo había comprendido que ella y sólo ella era absolutamente responsable de cuidarse y quererse tanto física y emocionalmente para llevar su “dificultad” a feliz término.

Pero las inspiradoras palabras de Obama no han sido las únicas que hemos podido escuchar durante este año. Una extensa lista de celebridades se abrió al tema de sus vivencias de infertilidad en el 2018, dejando ver que este es un tema que alcanza a muchas mujeres y familias en el mundo, sin distingo de edad, raza, clase social o nacionalidad.

Mujeres como Gabrielle Union, Lena Dunham, Nicole Kidman, Chrissy Teigen, Kim Kardashian, Tyra Banks, Courteney Cox y Emma Thompson, hablaron con franqueza sobre sus batallas para concebir y cómo las mismas les habían hecho llenarse de ansiedad, de culpa de frustración, de dolor y de rabia. Pero también hablaron de su proceso de toma de decisiones y de la manera en que tomaron control de su situación, se empoderaron y salieron adelante.

Algunas decidieron adoptar, otras usar un vientre sustituto, otras congelar sus óvulos. Unas se sometieron a fecundación in vitro, otras aún están definiendo el panorama… Pero los denominadores comunes para todas fueron la culpa, la soledad, y cómo sentirse de esa manera las motivó a compartir su experiencia para que nadie más tenga que vivirla de esa manera.

En Plan B, Maricarmen y yo somos fieles convencidas de que hay que hablar de la infertilidad. Hay que dejarle saber a nuestras amigas, vecinas, hermanas, parientes, compañeras de trabajo que esto sucede, que duele.  Reconocer con apertura que nos enfrentamos a una realidad que tal vez nunca consideramos nos podía tocar, pero que está ahí acercándonos a profundos miedos e inseguridades, y acechando a esa valoración que hacemos de nosotras mismas.

Recibir un diagnóstico de infertilidad acarrea una avalancha de emociones: primero saber o entender qué es lo que está pasando que no conseguimos convertirnos en madres; luego afloran sentimientos de frustración y cuestionamiento de “por qué yo”, de rabia, de dolor, de sentirse incompleto, fracasado o culpable. Todas estas emociones son naturales y esperables en un ser humano que pasa por un proceso de duelo (sí, la infertilidad ES un duelo: por la pérdida de la fertilidad que teníamos asumida, de las esperanzas de concebir naturalmente, de los hijos que se pierden en el camino, de las ilusiones). Pero en como todo proceso de duelo es importante poder y querer sanar.

Y un primer paso para poder sanar el duelo es sacarlo del sistema. Habla con tu pareja, con tu mejor amiga, con algún confidente, con un terapeuta. Escribe, pinta, pero exprésalo sin vergüenzas. Ataquemos la infertilidad quitándole ese “velo de misterio” que la rodea.  Así le robamos el poder y control que ejerce sobre nosotras y sobre miles de mujeres en todas las esquinas del mundo.

Tener un diagnóstico de infertilidad no te hace menos capaz de ser madre; solo te pone un obstáculo adicional que en nuestra opinión y la de muchos: ¡Te hace más merecedora aún de alcanzar esa meta por todo el esfuerzo que has puesto, estás poniendo y continuarás poniendo para conseguir la meta tan anhelada de ser mamá!

Sigamos a todas estas valientes mujeres que hablaron públicamente de sus experiencias, saquemos a la infertilidad del clóset, compartamos nuestra experiencia con otros y apoyémonos unos a otros en este camino para nadie más tenga que pasar por esto sintiéndose solo, devaluado, fracasado o incapaz. Somos muchas y muchos en este camino, ¡No estamos solos!

Divorcio

DIVORCIO: Revisando las Opciones.

Cuando una pareja decide formalizar su separación a través de un divorcio, existen múltiples temas sobre la mesa que deben considerarse.  Por un lado, hay decisiones relativas al cuidado y manutención de los hijos, y por otro, decisiones de vida que les permitirán a título individual pasar la página e iniciar un nuevo ciclo.

Al acudir a un profesional para recibir apoyo en este proceso, es positivo conocer un poco sobre las opciones que existen.  De esta forma, el especialista puede: 1) Presentar los servicios que podrían adaptarse mejor a las necesidades familiares; y 2) Aclarar cualquier interrogante o confusión que el cliente pueda presentar sobre alguna de las opciones.

Aunque esto no debe considerarse como un catálogo exhaustivo de servicios legales, en términos generales el cliente podría evaluar las siguientes alternativas en su proceso de divorcio:

1. NEGOCIACIÓN.

Las partes pueden recurrir a uno o más profesionales que les apoyen a negociar, documentar, y cumplir con los pasos que requiere la legislación aplicable para llevar adelante el proceso de divorcio.

En estos casos, es posible que las partes logren definir un mapa de ruta sobre cómo desean desarrollar sus acuerdos y compromisos.  El profesional les asesora para asegurar que su voluntad sea apropiadamente plasmada conforme a la los requisitos documentales y procedimientos legales o judiciales aplicables al caso.

En estos casos, el profesional puede también apoyar a su cliente a evaluar opciones que resulten en acuerdos sostenibles a largo plazo.  A veces las parejas buscan una negociación como una opción para lograr un cierre rápido o más económico a su caso.  Sin embargo, es importante considerar que cada familia tiene sus particularidades y no es responsable velar solo por los formalismos legales sin discernir los temas de fondo que pudieren afectarles.

La idea no es complicar “revolver la situación” para revivir un conflicto ya superado.  Más bien, es asegurar que el conflicto realmente haya sido atendido en forma apropiada.  De ahí que, resulta importante que los profesionales que apoyen a la pareja en este proceso puedan abrir un espacio saludable para la comunicación abierta entre las partes.

Un proceso de negociación bien llevado, puede ofrecer a la pareja la oportunidad de desarrollar una fórmula propia para abordar la toma de decisiones a futuro.  A su vez, los profesionales tienen la opción de ajustar su oferta de servicios para suplir las necesidades del cliente, según cada caso.

En el derecho anglosajón esto se conoce como “unbundling of legal services”, y consiste en ofrecer un catálogo de opciones al cliente que resulten en el manejo más eficiente y consiente del proceso para todos.

2. MEDIACIÓN.

La mediación es un método alterno de solución de conflictos, en el cual las partes recurren a un tercero neutral que facilita el proceso de comunicación y toma de decisiones en torno a sus desavenencias.  El mediador debe ser un profesional debidamente capacitado e idóneo para participar en estos procesos.

Por naturaleza, el mediador debe ser neutral a las partes.  Por tanto, es común y viable que las partes en conflicto que recurran a un mediador, deseen también contar con la guía de sus abogados.  Es posible también que los abogados que llevan una negociación, evalúen con los clientes la opción de concretar una o varias sesiones de mediación, para atender temas abiertos o conflictivos.

Dado que la mediación es un proceso voluntario, las partes deben comprometerse con su rol y participación en forma abierta.   Por ello, recomendamos considerar el tipo de comunicación entre las partes, previo al proceso.  Si las partes vienen con un patrón de comunicación des-balanceado o dis-funcional, es prudente considerar el estilo o experiencia del mediador, y asegurar que ambas partes entienden el proceso.

Al tratarse de un proceso que enfoca la toma de decisión hacia las partes, es vital aclarar a las partes que no habrá un dictamen por parte de un tercero.  Sin embargo, el mediador les presentará interrogantes, que pueden brindarles la oportunidad de auto-exploración y empoderamiento en su proceso de toma de decisiones.  Estas son herramientas que serán para ellos muy útiles a futuro.

3. PRÁCTICAS COLABORATIVAS.

Los prácticas o procesos colaborativos (PC) son también un método alterno de solución de conflictos.  En las PC, las partes cuentan con un equipo multidisciplinario que les apoya a identificar intereses y lograr acuerdos en las diversas áreas del proceso de separación emocional y financiero.

El equipo colaborativo está conformado por especialistas en el área legal, salud mental, finanzas, entre otros.  Todos estos profesionales deben estar debidamente capacitados para llevar adelante el proceso en equipo, y cumplir con los estándares profesionales correspondientes.  Este proceso parte de una premisa de apertura y toma de decisiones en base a hechos e información clara y concreta.

Como soporte fundamental al proceso, el PC requiere que las partes suscriban un acuerdo de participación.  El acuerdo de participación consiste en un compromiso a proveer toda la información relevante para la evaluación y definición de opciones.  Asimismo, los profesionales colaborativos aceptan desvincularse de cualquier posible litigio relacionado al caso.

Dentro del PC, las partes tienen la oportunidad de apoyarse en una metodología y profesionales capacitados para atender las diversas necesidades que pueden surgir en una separación o divorcio.  Entre otras, las partes reciben el acompañamiento de un especialista en salud mental que trae a la mesa herramientas para permitirles desarrollar una comunicación´que soporte sus necesidades en cuanto a toma de decisiones de largo plazo.

También participa un neutral financiero, quien forma parte del equipo de trabajo actuando en beneficio del equipo, y no solo de una de las partes.  De esta forma, ambas partes cuentan con un especialista que revisará aquellos temas como presupuesto para pensiones alimenticias, valuación de activos, opciones relativas al patrimonio familiar, etc., en forma abierta y objetiva.

Las PC sin duda presentan una novedosa alternativa para un manejo de los procesos de divorcio.  Aquellos profesionales capacitados en PC, podrán llevar a cabo una evaluación del caso y apoyar a la pareja a discernir si este tipo de proceso es el correcto para ellos.

4. PROCESO JUDICIAL.

En el proceso judicial, las partes optan por delegar la toma de decisiones en los jueces competentes, y trabajan con sus abogados en lo requerido por las distintas etapas del proceso.  El rol del abogado en estos procesos es fundamental.

Como la naturaleza de los procesos judiciales es adversarial, requieren de un alto conocimiento técnico por parte de los profesionales en cuanto a aspectos procesales y materia sustantiva.  Es saludable que las partes entiendan en forma general el proceso y las distintas acciones que sus abogados deban ejercer.  Igualmente, deben entender que los procesos conllevan términos que dependerán en gran medida de las instancias judiciales y administrativas según cada caso.

Cuando las partes opten por una resolución a su conflicto por la vía judicial, es prudente que tengan presente también el apoyo que pueden requerir para aspectos de salud mental propio o de los hijos.  El apoyo integral que reciban puede brindarles herramientas para manejar los tiempos, decisiones, y etapas en forma más saludable.

Aquí vale la pena resaltar el rol del abogado elegido como guía del cliente en este proceso.  Por ello, es importante que el cliente se sienta cómodo con el abogado, para poder así trabajar en equipo hacia sus objetivos.  Igualmente, el abogado puede ser el punto de referencia para ir sumando otros profesionales que se requieran ya sea como peritos o como apoyo externo para el cliente.

 

En conclusión, cada alternativa tiene sus propias connotaciones y especialidades.  Si una es más o menos recomendable, dependerá mucho de la realidad individual y familiar.  Temas como condiciones de los hijos, estructuras patrimoniales más o menos complejas, dificultades financieras, estado mental de la pareja, etc., pueden ofrecer puntos de consideración.

Lo importante para #TuMejorPlanB es brindarte el espacio para entender mejor tus opciones, y obtener el apoyo que necesitas tanto en la toma de decisiones como en la consecución  del curso de acción que elijas.

Infertilidad

INFERTILIDAD: Bebés Arcoiris – el rayo de luz luego de la tormenta.

Para muchas parejas la aventura de convertirse en padres viene acompañada de episodios oscuros y tristes producto de dificultades en la fertilidad y en ocasiones una o varias pérdidas de embarazos.

El sólo hecho de recibir un diagnóstico de infertilidad nos golpea como un balde de agua fría: aquello que pensábamos tan sencillo, natural y controlable, para nosotros representa un desafío y dificultad. Comienzan los exámenes, inyecciones, medicación y tratamientos que finalmente deben llevarnos a nuestra meta: tener un bebé sano en brazos.

Pero muy pronto, muchas parejas se ven confrontadas con una realidad adicional: la reproducción asistida, en ocasiones, también falla. No encontramos entonces ante la realidad de un tratamiento en que hay una prueba de embarazo positiva, pero cuyo producto (tu bebé) no llega a estar en tus brazos por algún motivo. Otro golpe más.

Dichas pérdidas, sin importar el momento del embarazo en que ocurren, suelen ser realmente devastadoras para una familia debido a todas las ilusiones y esperanzas que se ponen en ese bebé desde que se conoce el resultado positivo de la prueba de embarazo: por más discretamente que se maneje la noticia del mismo, la madre y el padre comienzan a crearse una imagen mental de ese bebé en que colocan todas sus esperanzas y deseos. Tras verse interrumpido ese embarazo, generalmente de forma abrupta, todas esas esperanzas e ilusiones deben interrumpirse de la misma manera, creando una especie de doble duelo para los padres. Por un lado el duelo por la pérdida de ese hijo o hija que ya no estará y por otro lado el duelo por la pérdida de todas esas ilusiones y anhelos.

El duelo por la pérdida de los hijos durante el embarazo es una experiencia que se vive muy en solitario, pues la sociedad nos envía el mensaje de que “de eso no hablamos”, “que como no nació se olvida rápido”, que “ya tendrás otro pronto” ignorando el hecho de que para una mujer o una pareja su hijo EXISTE desde el primer momento que se conoce del embarazo. La sociedad nos lleva a levantarnos rápidamente luego de la pérdida y seguir con nuestras vidas regulares, pero llevando siempre ese rayo de tristeza y de ilusiones rotas en nuestro corazón.

Pero mucho de esto cambia cuando conocemos la noticia de que hay un nuevo embarazo…a veces muy buscado y estudiado, otras veces casi sucede sin pensarlo demasiado, pero ¡Qué emoción y alegría nos vuelve a traer! Acompañando a esa alegría y emoción también pueden venir de la mano otras emociones que conectan directamente con la experiencia de pérdida anterior: miedo, ansiedad, tristeza al recordar al hijo que no llegó, culpa por tener un nuevo motivo de felicidad cuando también se sufre por la pérdida anterior. Todo este cúmulo de emociones son esperables y normales para una familia que se recupera de una pérdida y cuenta con la ilusión de recibir nuevamente un hijo, y es saludable convivir con todas ellas y darse la oportunidad de sentirlas y expresarlas de forma abierta.

A ese nuevo bebé, se le llama “bebé arcoíris”, ya que viene a teñir de color y felicidad la vida de una familia que posiblemente estuvo pasando por una época gris por su pérdida pero que ahora despierta a nuevas ilusiones y a una nueva esperanza.

Es importante destacar que este nuevo bebé no “reemplaza” al hermanito que no nació, no ocupa el lugar de otro, pues los hijos son únicos e irremplazables; cada uno debe contar con su individualidad y espacio dentro de la historia de la familia.

Si eres una de esas mamás que en este momento está en espera de su bebé arcoíris, o que ya tiene en brazos al suyo, es importante que sepas que ¡todas las emociones que estás viviendo son aceptables, son reales e importantes! Date permiso de sentir, de vivir y de agradecer a la vida el haber podido recibir esta pequeña bendición que vino para traer esa tan necesitada alegría a tu hogar y para recordarte que todas las heridas sanan con tiempo, amor y cuidados. La memoria de tu bebé estrella siempre permanecerá contigo y tu familia, pero tu bebé arcoíris será la prueba palpable de que la esperanza y el no darse por vencido traen su recompensa.

Divorcio

DIVORCIO: El arte de ‘Dejar Ir’

A través de una subasta que llamó “The Art of Divorce”, Russel Crowe recaudó unos reportados 3.7 millones de dólares de acuerdo al noticiero británico The Independent.

Reflexionando sobre sus motivos, Crowe comentó hace unos meses a la revista “Hello!” que con la subasta buscaba ver su proceso de divorcio bajo una distinta perspectiva.  En ese momento aludió a las cosas profundas que hay que “desatar” o “dejar ir” en un divorcio.  Para él, la subasta le permitiría encontrar desenmarañar algo de alegría entre las tristezas.

Una crisis emocional es una página que queremos pasar rápido.  Quienes hemos vivido el reparo emocional de una relación ya sea con reconciliación o divorcio, sabemos que no siempre es posible.  Toma tiempo y cuidado desatar o soltar para dejar ir lo innecesario.  Solo luego de este proceso podemos volver a amarrar lo nuevo en forma saludable y positiva.

Si estás considerando o en un proceso de divorcio, te ofrecemos algunas ideas sobre cómo puedes ir desamarrando, separando y abriendo tu perspectiva para comenzar a dejar ir:

TUS EMOCIONES

A veces lo sigues queriendo.  Otras veces es un innombrable.  Siempre te duele.  Sientes un poco de ilusión por el futuro que puedes construir para ti.  Hay instantes en que puedes ver que seguir con esta lucha solo te causa más estrés, más dolor, más frustración.

Un paso importante es aceptar que esta decisión a ti te afecta de muchas maneras, y no siempre malas.  Olvídate del discurso sobre el “bienestar de tus hijos”.  Desatar tus emociones, es tocar base contigo misma.  Separar aquellas situaciones y personas que te llevan por el despeñadero emocional, de aquellas que te permiten ver un horizonte.

Trata de identificar lo que te hace sentir triste, enojada, feliz, optimista.  Fíjate cómo reaccionas, y cómo esas reacciones influyen en tu posibilidad de tomar decisiones, de afrontar tu día a día, de seguir adelante.

LAS CUENTAS

Hasta la separación y divorcio, la mayoría de las familias se manejan con un solo presupuesto.  Ya sea directamente o a través de una cuenta en común, la pareja determina la forma en que se atienden todos los gastos y cómo quedan distribuidos los ingresos.  En esencia, todos son responsables por el bienestar económico del resto de los miembros de la familia.

Frente a una separación o divorcio hay que separar y rehacer cuentas.  A veces cuesta entender: (i) ¿Qué tipo de cosas debemos segregar?; (ii) ¿Quién es responsable de cubrir qué gastos?; y (iii) ¿Cómo saber en qué medida puede o debe colaborar cada quién?

En algunos casos la pareja ha “delegado” la función financiera al esposo o a la esposa, y quien no maneja la información puede sentir mucha ansiedad.  Es importante que quien ha estado fuera del manejo financiero se tome un tiempo para entender la situación, y luego decidir.  ¿Si no sabes dónde estás, cómo puedes identificar tus objetivos?

Por su parte, quien ha estado a cargo de los manejos contables familiares puede evaluar cómo compartir la información con el otro.  Entiendo que esta sugerencia es un poco inusual, ya que en nuestra sociedad estamos acostumbrados a vestirnos para la batalla.  Sin embargo, lo ideal es que todos estén en la misma página para comenzar a decidir desde una perspectiva informada.

Trata de separar tus emociones de los aspectos prácticos de tu separación.  Esto no es fácil, pero es importante ya que es importante que puedan ir desarrollando un plan de acción en forma objetiva y eficiente, no emocional e inestable.

LA CASA

Cuando hablamos de la casa familiar, hay que entender que este concepto significa algo diferente para cada miembro del grupo familiar.  ¿Qué siginifica para ti? ¿Seguridad? ¿Historia? ¿Control?

Me detengo en la casa pero puede ser un carro, o cualquier otro bien.  Cuando afrontamos una separación, a veces los bienes son utilizados como herramientas para evadir cerrar un ciclo, para manipular, o para exigir cierta validación.  ¿Qué tal si separamos nuestras emociones de los bienes que poseemos, y los vemos como un posible equipaje que tal vez queremos o no soltar?

Russel Crowe soltó algo de equipaje con su subasta.  Seguramente muchas de las cosas que vendió tuvieron un valor para él en su momento, representaron éxitos, logros, metas cumplidas. Deshacerse de ellos no es deshonrar esos recuerdos, pero la verdad es que no necesitamos un bien para apreciar todo lo que hemos logrado en la vida.

Construiste una casa hermosa, con todos los detalles que representaban a tu entonces relación de pareja.  Viviste bellos y difíciles momentos ahí.  Pero la estructura de concreto y su contenido no eres tu.  No representa tu valentía, tu capacidad de amar y tu fortaleza.  Lo que logras cuando te proponer construir, lo que puedes diseñar, y cómo afrontas los retos que la vida te propone.  Eso eres tu. Tu no eres una casa, o un carro, o un par de zapatos.

TU FUTURO

Cuando usaste ese hermoso traje blanco y admiraste la belleza del salón cuidadosamente decorado, soñaste con un futuro.  Para todas es un momento muy emocionante, y de ahí sentimos que el resto de la vida vendrá por sí solo.

Ahora piensa el futuro que soñabas cuando tenías 5 años, 10, 15, o 20.  Ahora desamarra aquellas cosas que veías a tu alrededor y anhelabas, de aquellas cosas que tu ibas descubriendo y de alguna forma u otra te llamaban.

Cuando estamos en relaciones de pareja, es difícil encontrar el momento para enfocarnos en nuestros sueños, en aquellas cosas fuera de ser esposa o mamá, que nos apasionan.

Luego de una separación o divorcio hay grandes retos que afrontar y superar.  El reto de un nuevo futuro debes separarlo de los demás para vivirlo y saborearlo positivamente.  Puede darte fuerzas y perspectiva para lo demás.  Piensa que tienes una oportunidad única de reinventarte fuera de las expectativas del resto del mundo.  Por primera vez en mucho tiempo, tu controlas y decides.  Este es #TuMejorPlanB.

 

 

 

Infertilidad

INFERTILIDAD: La Historia de Ana

Mi primer embarazo nos tomó por sorpresa, y fue casi perfecto.  Sin embargo, tuvimos que interrumpirlo súbitamente a las 34 semanas, para salvar la vida de mi pequeña bebé.   Vivir el nacimiento de un primer hijo con tanta ilusión y a la vez tanto miedo es una experiencia dura como para repetirla muy pronto.  Así que esperamos.

Con miles de exámenes en mano y aún con algo de temor, decidimos intentarlo nuevamente cuando nuestra hija tenía ya dos años. Tras una pequeña espera, llegó ese segundo embarazo tal y como esperábamos. A las 8 semanas recibimos la noticia que no detectaban latido en mi bebé, y dejamos que la naturaleza siguiera su curso. Días se convirtieron en semanas, y finalmente una tarde de octubre me tocó vivir la difícil experiencia de un aborto espontáneo.  Asustada, sin saber qué hacer, continué con la normalidad de mi día y con mi día… o eso creí yo.

Años después de esta primera pérdida, ahora puedo ver claramente que aún con mi entrenamiento como psicóloga no entendía que estaba MAL.  Fue mucho tiempo. Nunca se me ocurrió ver un terapeuta o hablar de esto con nadie: no mi esposo, no mi familia, no mis amigas de toda la vida…nadie. Me encerré en mi propio mundo de amargura y de temor. Me incomodaba saber o ver que la gente seguía embarazándose y teniendo hijos y yo no.

La infertilidad secundaria viene acompañada por sentimientos y cuestionamientos duros.  Pocas personas hablan de eso.  ¿Cómo yo quejarme si ya tenía una hija? Creo que hubo momentos en los que incluso llegué a plantearle a mi esposo el separarnos… me sentía sola, alejada, y que él no podía verme o entenderme. Durante ese tiempo, él se volcó completamente en nuestra hija (¡Afortunadamente!) y desarrolló con ella un vínculo especial.  Verlo con la niña de sus ojos probablemente evitó que yo decidiera tirar todo por la borda, pero no apaciguaba mi frustración y dolor.

Dos años más tarde, más intentos de embarazarme: ciclos calculados, inyecciones, exámenes.  Al ser una persona sumamente ordenada y controladora, no podía asimilar cómo esto que quería tanto no lo podía conseguir.  Aún siguiendo al pie de la letra todas las instrucciones.

Recuerdo una tarde en que mis dos ginecólogas estrella (¡ellas saben quiénes son!) tras medirme una vez más tamaño de folículos y demás, y al ver mi cara de frustración porque lo observado no era lo esperado, me sentaron y me hablaron de manejar mejor mi ansiedad, de poder tranquilizarme, retomar hábitos de vida más saludables. Creo que por primera vez en todo este caminar de 3 ó 4 años, lloré de verdad. En ese momento comprendí que más allá de ese embarazo que tanto quería, me estaba perdiendo yo e incluso arriesgaba perder la familia que ya tenía pero que estaba ignorando. Y ahí me propuse un cambio.

Comencé a buscar ayuda para intentar mejorar mi relación con mi esposo, con mi familia, a retomar la comunicación con mis amigas, y mejoras mis hábitos de salud.  Empecé a trabajar en mí.  Así pude continuar con el proyecto, los chequeos, inyecciones y demás, hasta que luego de transcurrido un tiempo finalmente recibí la tan esperada prueba de embarazo positiva. ¡Al fin! ¡Lo logramos! Todo iba arreglándose y encontrando su sitio.

Seis a siete semanas después, un nuevo golpe: no había embrión en la bolsa. Esta vez decidí que no quería dejar las cosas a la naturaleza; tras una intervención poco agresiva en unos pocos días todo había terminado. Pero esta vez no me sentí lo vacía, lo sola o lo triste que la primera vez. Me sentía más cerca de mi esposo, de mi familia, de mis amigos, y mi actitud era diferente; no sé si más positiva o esperanzada o pragmática pues ya había pasado por esto una vez.  La realidad es que estuve más tranquila y decidimos pronto intentarlo nuevamente. Vengan más exámenes, más médicos, más inyecciones… pero nada.

Llegaba diciembre y tomamos la decisión de no hacer nada más de tratamiento hasta pasadas las fiestas, pues queríamos pasar un tiempo agradable en familia. El día antes de un viaje que decidimos programar, fui a cita de control con mi ginecólogo y su primera pregunta es: “¿tú te has hecho una prueba de embarazo?” A lo que respondo “no, cómo así”.  Su respuesta fue: “aquí se ve un saco de 5 – 6 semanas, que corresponde con tu fecha de último periodo”.

Fue así como recibí la noticia que debía prepararme para una nueva etapa, un nuevo reto.  Tras 38 semanas con riesgos de pérdida, sustos, monitoreos, ultrasonidos y exámenes, tuve finalmente en brazos al “macarroncito”.  Un niño que contra mucho pronóstico nació sano, a término, gordo y para nosotros, perfecto.

Hoy, dos años y ocho meses después de haberlo conocido por primera vez, no puedo imaginar darme por vencida. El esfuerzo, el sufrimiento, el dejar el pellejo en el camino, el crecimiento…. todo es parte de mi historia… de NUESTRA historia.

Vivir con infertilidad nos cambia la vida y la perspectiva para siempre. Lo vivimos en solitario pues da vergüenza (aunque no tiene por qué darla), nos duele en el alma y a veces no sabemos cómo manejar ese dolor. Pero al final del camino es una oportunidad de crecer, de conocerse, de buscar rutas alternas y de entender qué significa luchar por lo que se desea con el corazón.

Como profesional de salud mental, entiendo que hay mucho trabajo por hacer, pues la infertilidad es más común de lo que nos atrevemos a reconocer, y el apoyo es escaso. Aquí comienza formalmente mi caminar en Plan B.  Esta es mi historia, y la comparto porque creo que es mi deber contarla.  Atreviéndonos a hablar nos acompañamos, sanamos, y entendemos que no estamos solas.  Con mucho entusiasmo y ánimos estamos al pie del cañón con ustedes, porque GRANDES COSAS LLEGAN A QUIENES LUCHAN.  Ese es #ElMejorPlanB.