Crianza Compartida, Divorcio, Equidad, Organización, Padres e Hijos

DIVORCIO: 4 Razones para la Crianza en Equipo.

Hace un tiempo conversaba con un padre que con mucha ilusión me mostraba fotos y comentaba sobre los arreglos al cuarto de juegos que preparaba para su hija. Estaba sumamente orgulloso del espacio que estaba creando para ella en su hogar, y que para la pequeña será tan familiar y tan “suyo” como sus espacios donde mamá. Definitivamente no me sonaba como el “estereotipo” de padre que a veces escuchamos por ahí, despreocupado y “vive la vida”.

Me impactó esta conversación de un tema aparentemente rutinario. Pensé en lo que probablemente había caminado este padre, para construir ese nexo con su hijita que le permitía anticipar exactamente su reacción. Pensé en esa madre, que seguramente con algunos miedos y preocupaciones, hace espacio en sus rutinas y tiempo con su hija para regalarle estas experiencias con papá.

Al no contar con un término académico o profesional que se ajustara a la perfección, decidimos utilizar “Crianza en Equipo” para este nuevo programa. Para nosotras es un concepto abarcador que justamente parte de una conciencia del pasado y concluye con un compromiso para lo que viene.

La Crianza en Equipo no es un concepto uni-talla, no es un término legal, ni una receta que tiene el mismo resultado para todos. Cuando nos sentamos a conversar con madres y padres separados, escuchamos que aunque comparten ciertas realidades con otros padres, ansían lograr un camino propio. Un camino que se ajuste desde lo interno hacía lo externo, a la realidad particular del padre, de la madre, y de sus hijos.

Cuando evaluamos la importancia de trabajar una Crianza en Equipo, identificamos 4 pilares importantes, que nos parece oportuno compartirles a manera de introducción y presentación a esta metodología.

1. UBICAR A LOS HIJOS EN El CENTRO DEL ESFUERZO COMÚN.

“Yo quiero lo mejor para mis hijos”, “solo quiero que ellos estén bien”, “quiero asegurar que no tengan problemas a futuro”, “me preocupa lo que puede suceder si yo les hago falta”.


Estas son las frases que frecuentemente escucho cuando me siento a conversar por primera vez con clientes sobre sus necesidades al momento de planificar su proceso de separación o divorcio. La realidad es que usualmente los padres tienen a sus hijos presentes como enfoque principal. Sin embargo, a medida que la conversación avanza otros temas suelen también salir a relucir.

Faltas de comunicación, traiciones, palabras o actos que rompieron vínculos de confianza y respeto, miedos, dolores, rabias, preocupaciones. Como seres humanos, no podemos desasociarnos de las emociones que trae consigo la ruptura de un vínculo emocional. Están ahí latentes, y aunque haya un deseo de mantenerlas en segundo plano, a veces nublan la primera prioridad que citamos que es el bienestar de nuestros hijos.

En el fondo, los hijos SI SON LA PRIORIDAD, y terminada una relación emocional, suelen convertirse además en nuestro motivo de vivir y nuestra fortaleza. La Crianza en Equipo tiene por objetivo mantenernos enfocados en esta realidad. Nos brinda herramientas concretas para poder atender de forma ordenada y eficaz las necesidades de nuestros hijos, identificando y separando las emociones que a veces complican esta labor.

Esto no significa que las emociones no merecen atención. ¡Por supuesto! Pero esto es un trabajo individual que puede y debe manejarse en paralelo. La Crianza en Equipo nos ayuda a adquirir conciencia de que debemos separar ambas áreas de atención, y así dirigir nuestros recursos y esfuerzos más eficientemente.

2. MANTENER EL VÍNCULO NECESARIO CON PAPÁ Y MAMÁ.

Los especialistas en salud mental con frecuencia hacen énfasis en la importancia del vínculo afectivo que deben mantener los niños y adolescentes con sus padres. En ciertas circunstancias es posible que alguno de los padres no esté disponible para ello. Pero en gran parte de los casos, consideramos que es posible involucrar tanto a papá como a mamá en la crianza, para lograr fortalecer estos vínculos.

Es ahí donde entra el trabajo en la Crianza en Equipo. Si dejamos esto a la suerte o iniciativa de cada padre, es probable que la forma de crianza de cada uno sea distinta. Posiblemente choquen en cuanto a objetivos y cómo lograrlos. Hasta ahí llegó el tema, y cada uno maneja su hogar como un barco separado, en forma paralela.

Con el tiempo, es posible que esta fórmula agudice los conflictos, en vez de atenderlos de forma saludable. Cuando los conflictos no son resueltos, aumentan las probabilidades de que los vínculos entre padres e hijos se vean afectados, ya que en definitiva son los mismos padres quienes deciden cuándo, dónde y con qué frecuencia ven a sus hijos.


El clásico ejemplo es que el padre que visita con sus hijos por fin de semana alterno en forma fija, pero que cuando mantiene una “buena relación” con la madre, está disponible para ellos en otros momentos. Así van logrando una dinámica en la cual el padre es parte del día a día de los hijos, en beneficio de éstos. Sin una visión de un trabajo de Crianza en Equipo, este tipo de acuerdos pueden ser frágiles y verse afectados por la falta de comunicación y diferencias entre hombre y mujer – ojo, estas diferencias a veces vienen de temas del pasado y por ello usamos estos términos porque toman prioridad frente al rol de padres.

La Crianza en Equipo no asegura la construcción de vínculos afectivos con los hijos, ya que esa labor corresponde a cada padre como un trabajo constante. Sin embargo, ofrece una metodología para apoyar a los padres en la creación de esquemas que permiten el espacio y tiempo de calidad necesario para poder construir y fortalecer dichos vínculos.

3. APRENDER A TRABAJAR JUNTOS PERO NO REVUELTOS.

Al trabajar en un proceso de Crianza en Equipo, los padres pueden lograr establecer metas, y construir una dinámica de crianza que se ajuste al estilo y posibilidades de cada uno. Para esto cada padre debe comenzar por tomar presencia y manejar sus expectativas. Luego debe enfocarse en cómo estructurar y comunicarlas; y finalmente, buscar fórmulas para dialogar, negociar y resolver conflictos.



Cuando los padres no pueden ni siquiera sentarse en el mismo despacho o habitación, el concepto de una colaboración parece imposible. Sin embargo, a través de la Crianza en Equipo, los padres pueden ir desarrollando un mecanismo para abrir los canales apropiados de comunicación, y para definir roles y responsabilidades.

En equipos de trabajo dentro del ámbito laboral, la realidad es que frecuentemente debemos adaptarnos a distintas personalidades y estilos. Es común que el colaborador o líder exitoso sea aquel que desarrolla un dinamismo y flexibilidad para adaptarse a distintos tipos de equipos, y lograr resultados.

En la Crianza en Equipo, proponemos una fórmula de trabajar con enfoque similar, por encima de las diferencias y emociones que a veces entorpecen nuestra labor como padres, en detrimento de los mejores intereses de nuestros hijos. De esta forma, los padres trabajan en diferenciar sus estilos, para lograr que funcionen en forma coordinada a lo largo del proceso de crianza de sus hijos.

4. ENTENDER CUÁNDO Y CÓMO PODEMOS SOLOS.

Finalmente, la Crianza en Equipo es un proceso que deja sobre la mesa las fortalezas que por naturaleza puede aportar cada padre. Sin embargo, también ofrecen luz a las diferencias que deben atenderse, en algunos casos sobrellevarse y en otros superarse, para lograr objetivos en cada etapa de la crianza de los hijos.

De esta forma, los padres pueden dirigir en forma eficiente sus esfuerzos, recursos, y tiempo. Igualmente, pueden identificar oportunamente aquellos baches en el camino, para cuales requieren un apoyo externo. Un apoyo previsor y preventivo, que puede brindarles el acompañamiento oportuno y guía.

Por ejemplo, a lo largo de la niñez y adolescencia, pueden surgir temas que los padres deben atender en torno a la salud mental de los hijos, finanzas, organización del hogar, y otros similares. También habrá interés en poder prepararse para las siguientes etapas, en forma coordinada y oportuna. El enfoque en una Crianza en Equipo, crea un ambiente propicio para que los padres puedan tener claridad sobre lo que pueden manejar directamente y aquellos temas en los cuales requieren apoyo externo.

La posibilidad de acceder en forma conjunta a recursos externos, conlleva un beneficio económico directo para los padres. Ofrece una vía con menos desgaste emocional y más eficiente.

Te invitamos a inscribirte en nuestro programa de Crianza en Equipo. Un programa 100% en línea, dirigido a padres y madres solteros o separados que están comprometidos con ofrecer a sus hijos la organización y estructura necesaria para contar con la presencia de papá y mamá en las diferentes etapas de su desarrollo.

Aquí puedes acceder a la Página de Inscripción para nuestro programa de Crianza en Equipo. También puedes escribirnos a nuestro correo electrónico mcplata@planbcoachingpty.com si deseas mayor información sobre este programa, o nuestros programas individuales y conjuntos (“juntos pero no revueltos”).

Que #TuMejorPlanB comience atreviéndote a hacer las cosas en forma diferente, porque TU ERES DIFERENTE Y TUS HIJOS LO SABEN Y SE LO MERECEN.

Divorcio, Equidad

DIVORCIO: En Epocas de Feminismos

Hace unos días hice una publicación que mencionaba un estudio sobre la pobreza en el caso de mujeres divorciadas.  Pensé si hacerlo o no, ya que me gustan más las publicaciones positivas o motivadoras.  Esta no era muy positiva, pero pensé que el objetivo a la larga si era motivar, o al menos invitar a tomar acción.

En el mes de la mujer, escuchamos mucho sobre los movimientos feministas que van tomando fuerza en distintos países y foros.  Este no es un espacio que comúnmente utilizo para mis pensamientos y opiniones feministas.  SI, SOY FEMINISTA.  Sin embargo, en los últimos días he pensado mucho sobre la conexión entre el desarrollo de la mujer en todas sus fases, el divorcio y la infertilidad.Luego posiblemente les comparta mis ideas sobre la infertilidad, pero hoy me quiero enfocar en el divorcio.

De acuerdo al World Economic Forum (WEF), la brecha de género es la distancia entre hombres y mujeres medida en función de 4 áreas: salud, educación, economía y política.  Si consideramos el impacto del divorcio en estas áreas, es evidente que hay mucho que considerar y comentar sobre los retos que afronta una mujer divorciada.

Una mujer que ha dedicado su vida ya sea total o parcialmente a atender su hogar, y está frente a un divorcio, verá afectada en forma importante cada una de estas áreas.  Temas básicos que se me ocurren: ¿Tendrá opción de seguir con el mismo seguro médico, o deberá iniciar el engorroso trámite para sacar uno propio? ¿Cómo manejará los mismos gastos o más, con a veces una fracción del presupuesto? ¿Tendrá tiempo de seguir capacitándose para acceder a mejores oportunidades profesionales? ¿Cómo la verán sus empleadores si tiene ahora que cubrir 100% la responsabilidad de atender a sus hijos?

Es un escenario real que viven millones de mujeres a nivel mundial.  Frente a este tipo de realidades … mi Plan B comienza con buscar SOLUCIONES.  Entonces, ¿Cómo pienso que podemos hacerle la vida más fácil a miles de mamás solteras que conocemos y queremos, y cómo estos pequeños actos a su vez reducen la brecha de género?  Aquí les va.

  1. EL PADRE DE LA(S) CRIATURA(S):

La distribución desequilibrada de las labores del hogar es una de las razones citadas con prioridad al evaluar los obstáculos que afronta la mujer en su desarrollo profesional y económico.  No entraremos a considerar la responsabilidad que puede o no tener la misma mujer en esto.  En esta ocasión me enfoco en qué pueden hacer los hombres, y particularmente aquellos que no están casados con las madres de sus hijos.

¿Por qué es importante? Más allá de la pensión alimenticia, el resultado de un divorcio y post-divorcio bien llevado es una verdadera colaboración – casi profesional – en la crianza de los hijos.  Esto implica un trabajo en equipo y a su vez, el deseo de que todos los involucrados participen a su mayor potencial.

Entonces, más allá del fin de semana que te toca a ti o a mí, pensemos en una verdadera participación de los padres en la crianza de los hijos.  Desde la toma de decisiones, hasta la atención de sus necesidades básicas.  Este concepto de compartir la crianza tiene aún mucho espacio para crecer en nuestra sociedad.

Por eso en Plan B desarrollé un programa que permite a los padres a estructurar un plan estratégico de crianza.  Cambiar el “chip” de lo emocional a lo práctico y racional permite crear un ambiente de colaboración entre “colegas” alejado del drama y los pantanos del pasado.  Ojalá los padres y madres que logran superar el trauma de un divorcio puedan aceptar el reto de construir una nueva dinámica orientada a resultados en el bienestar físico, emocional, académico y social de sus hijos.

Yo pienso que la paridad de género no parte de una premisa de que somos iguales, sino de que nos complementamos.  Así como en los negocios promuevo una mayor participación de las mujeres, también incentivo una mayor participación de los hombres en el hogar ya sea compartido o no.  Para mí, esto es un punto de partida.

  1. LA VECINA BOCHINCHOSA.

 Nos conocemos, nos toleramos, y usualmente nos evitamos.  Porque una vecina bochinchosa tiene una capacidad única.  “Oye el beby tiene moquito”… ¿En serio? Yo tengo media hora de sueño tratando de bajarle la fiebre, pero no había notado el moquito cuando finalmente me sonrió y decidí sacarlo a tomar un poquito de sol… SOLOS.

Hablo de la vecina en forma general, pero puede reemplazarse por abuela, tío, mejor amiga, compañera de gym, colaborador, etc. Porque mi vecina es muy muy “cool”.  No voy a proponer que no se metan y no juzguen, y no pregunten.  Les invitaría a pensar mejor cómo pueden ayudar.

Porque la famosa brecha de género que nos afecta a todos y todas, parte de una sociedad donde nos jactamos de ser colaboradores, pero parece que somos más como verdugos. Y VERDUGAS más que nada porque eso de apoyarnos entre mujeres cómo parece costarnos.

Si en vez de pasar horas criticando al pobre chiquillo que “se ve desnutrido”, invirtiéramos ese tiempo en cocinar una lasagna y llevársela a esa mamá soltera que vive al lado.  Bueno o si no cocinan como yo, en varios supermercados de la localidad venden congelada.  No es un acto de caridad, es un acto de SOLIDARIDAD.

La equidad no solo responde a aspectos económicos.  Las mujeres simplemente necesitamos tiempo.  Cualquiera que nos apoye a ser más eficientes con nuestro tiempo, sin juzgar u opinar, está siendo solidario.  El que entiende que la responsabilidad no termina con la jornada laboral o cuando cerramos la puerta para salir a la oficina, LO ENTIENDE y puede ser agente de cambio.

Todos tenemos pequeñas ventanas de oportunidad para ser solidarios.  Tal vez no viene con un recibo deducible de impuestos, pero sí con muchos puntos de karma hacia cambiar el mundo en que vivimos.  Esto es el granito de arena que TU PUEDES aportar HOY para cerrar la brecha de género.

  1. LA JEFA

Al igual que la vecina, la jefa en este espacio representa al entorno laboral completo.  Porque la mayoría de nosotros está en posición de ser jefe de otra persona, ya sea en la oficina o en la casa.

En este rol de jefes tenemos objetivos claros y sabemos lo que debemos hacer para lograr metas, ingresos, satisfacción de los clientes, bonos, enfin… Ahora bien, ¿Qué conocemos de las mujeres que nos apoyan en esto? ¿Qué necesidades tienen? Cuando les pedimos enfoque, ¿Sabemos cuáles retos tienen para “enfocarse”?

Según el artículo que cité arriba del WEF, el 2017 cerró con una brecha de género en crecimiento.  Como sociedad seguimos enfocándonos solo en resultados.  La economía está dura, los negocios evolucionan, la competencia es feroz… contratamos asesores que nos dicen cómo crecer nuestro negocio, cómo mejorar la atención a los clientes, cómo suplir las necesidades de un mercado cambiante.

¿Y en casa? Las mujeres en todos los niveles luchando batallas silenciosas.  Tengo clientas que me comentan cómo fueron abiertas en su entorno laboral y esto las ayudó a llevar adelante el reto de un proceso de divorcio y las nuevas exigencias del hogar.  En estos casos, me atrevo a decir que esas mujeres desarrollaron un nivel de compromiso con esas organizaciones más allá de los números.  Y estoy segura, que los números reflejan la diferencia entre tomar el toro por los cachos o ignorar al elefante multicolor. Casos reales.

¿Entonces qué nos hace falta conocer? ¿Queremos seguir actuando como si el divorcio de mi recepcionista no me afecta?  ¿Nos parece mejor no enterarnos? Puede ser. Hasta el día que la pobre chica nos pasa la llamada del cliente a quien le debemos un reporte que aún no hemos podido completar.  No hemos podido completar el informe, porque la ejecutiva de ventas salió a “visitar a otro cliente” hace cuatro horas, y aún no regresa.

Como jefes, supervisores, gerentes y como empresas, tenemos dos opciones:  Seguir ignorando o comenzar a aprender cómo manejar el impacto real de situaciones como el divorcio en nuestras organizaciones.  Aquí es donde las empresas con el Mejor Plan B, pueden realmente marcar pauta en sus mercados, y orgullosamente decir que están trabajando para cerrar la brecha de género EN CASA.

Bueno y para concluir debo aclarar que la elección de género en el título este último punto no fue inadvertido.  Aunque no mía, la verdadera JEFA Madeleine Albright dijo alguna vez: “Hay un lugar en el infierno para aquellas mujeres que no apoyan a otras mujeres”