Divorcio

DIVORCIO: El arte de ‘Dejar Ir’

A través de una subasta que llamó “The Art of Divorce”, Russel Crowe recaudó unos reportados 3.7 millones de dólares de acuerdo al noticiero británico The Independent.

Reflexionando sobre sus motivos, Crowe comentó hace unos meses a la revista “Hello!” que con la subasta buscaba ver su proceso de divorcio bajo una distinta perspectiva.  En ese momento aludió a las cosas profundas que hay que “desatar” o “dejar ir” en un divorcio.  Para él, la subasta le permitiría encontrar desenmarañar algo de alegría entre las tristezas.

Una crisis emocional es una página que queremos pasar rápido.  Quienes hemos vivido el reparo emocional de una relación ya sea con reconciliación o divorcio, sabemos que no siempre es posible.  Toma tiempo y cuidado desatar o soltar para dejar ir lo innecesario.  Solo luego de este proceso podemos volver a amarrar lo nuevo en forma saludable y positiva.

Si estás considerando o en un proceso de divorcio, te ofrecemos algunas ideas sobre cómo puedes ir desamarrando, separando y abriendo tu perspectiva para comenzar a dejar ir:

TUS EMOCIONES

A veces lo sigues queriendo.  Otras veces es un innombrable.  Siempre te duele.  Sientes un poco de ilusión por el futuro que puedes construir para ti.  Hay instantes en que puedes ver que seguir con esta lucha solo te causa más estrés, más dolor, más frustración.

Un paso importante es aceptar que esta decisión a ti te afecta de muchas maneras, y no siempre malas.  Olvídate del discurso sobre el “bienestar de tus hijos”.  Desatar tus emociones, es tocar base contigo misma.  Separar aquellas situaciones y personas que te llevan por el despeñadero emocional, de aquellas que te permiten ver un horizonte.

Trata de identificar lo que te hace sentir triste, enojada, feliz, optimista.  Fíjate cómo reaccionas, y cómo esas reacciones influyen en tu posibilidad de tomar decisiones, de afrontar tu día a día, de seguir adelante.

LAS CUENTAS

Hasta la separación y divorcio, la mayoría de las familias se manejan con un solo presupuesto.  Ya sea directamente o a través de una cuenta en común, la pareja determina la forma en que se atienden todos los gastos y cómo quedan distribuidos los ingresos.  En esencia, todos son responsables por el bienestar económico del resto de los miembros de la familia.

Frente a una separación o divorcio hay que separar y rehacer cuentas.  A veces cuesta entender: (i) ¿Qué tipo de cosas debemos segregar?; (ii) ¿Quién es responsable de cubrir qué gastos?; y (iii) ¿Cómo saber en qué medida puede o debe colaborar cada quién?

En algunos casos la pareja ha “delegado” la función financiera al esposo o a la esposa, y quien no maneja la información puede sentir mucha ansiedad.  Es importante que quien ha estado fuera del manejo financiero se tome un tiempo para entender la situación, y luego decidir.  ¿Si no sabes dónde estás, cómo puedes identificar tus objetivos?

Por su parte, quien ha estado a cargo de los manejos contables familiares puede evaluar cómo compartir la información con el otro.  Entiendo que esta sugerencia es un poco inusual, ya que en nuestra sociedad estamos acostumbrados a vestirnos para la batalla.  Sin embargo, lo ideal es que todos estén en la misma página para comenzar a decidir desde una perspectiva informada.

Trata de separar tus emociones de los aspectos prácticos de tu separación.  Esto no es fácil, pero es importante ya que es importante que puedan ir desarrollando un plan de acción en forma objetiva y eficiente, no emocional e inestable.

LA CASA

Cuando hablamos de la casa familiar, hay que entender que este concepto significa algo diferente para cada miembro del grupo familiar.  ¿Qué siginifica para ti? ¿Seguridad? ¿Historia? ¿Control?

Me detengo en la casa pero puede ser un carro, o cualquier otro bien.  Cuando afrontamos una separación, a veces los bienes son utilizados como herramientas para evadir cerrar un ciclo, para manipular, o para exigir cierta validación.  ¿Qué tal si separamos nuestras emociones de los bienes que poseemos, y los vemos como un posible equipaje que tal vez queremos o no soltar?

Russel Crowe soltó algo de equipaje con su subasta.  Seguramente muchas de las cosas que vendió tuvieron un valor para él en su momento, representaron éxitos, logros, metas cumplidas. Deshacerse de ellos no es deshonrar esos recuerdos, pero la verdad es que no necesitamos un bien para apreciar todo lo que hemos logrado en la vida.

Construiste una casa hermosa, con todos los detalles que representaban a tu entonces relación de pareja.  Viviste bellos y difíciles momentos ahí.  Pero la estructura de concreto y su contenido no eres tu.  No representa tu valentía, tu capacidad de amar y tu fortaleza.  Lo que logras cuando te proponer construir, lo que puedes diseñar, y cómo afrontas los retos que la vida te propone.  Eso eres tu. Tu no eres una casa, o un carro, o un par de zapatos.

TU FUTURO

Cuando usaste ese hermoso traje blanco y admiraste la belleza del salón cuidadosamente decorado, soñaste con un futuro.  Para todas es un momento muy emocionante, y de ahí sentimos que el resto de la vida vendrá por sí solo.

Ahora piensa el futuro que soñabas cuando tenías 5 años, 10, 15, o 20.  Ahora desamarra aquellas cosas que veías a tu alrededor y anhelabas, de aquellas cosas que tu ibas descubriendo y de alguna forma u otra te llamaban.

Cuando estamos en relaciones de pareja, es difícil encontrar el momento para enfocarnos en nuestros sueños, en aquellas cosas fuera de ser esposa o mamá, que nos apasionan.

Luego de una separación o divorcio hay grandes retos que afrontar y superar.  El reto de un nuevo futuro debes separarlo de los demás para vivirlo y saborearlo positivamente.  Puede darte fuerzas y perspectiva para lo demás.  Piensa que tienes una oportunidad única de reinventarte fuera de las expectativas del resto del mundo.  Por primera vez en mucho tiempo, tu controlas y decides.  Este es #TuMejorPlanB.

 

 

 

Divorcio, Equidad

DIVORCIO: En Epocas de Feminismos

Hace unos días hice una publicación que mencionaba un estudio sobre la pobreza en el caso de mujeres divorciadas.  Pensé si hacerlo o no, ya que me gustan más las publicaciones positivas o motivadoras.  Esta no era muy positiva, pero pensé que el objetivo a la larga si era motivar, o al menos invitar a tomar acción.

En el mes de la mujer, escuchamos mucho sobre los movimientos feministas que van tomando fuerza en distintos países y foros.  Este no es un espacio que comúnmente utilizo para mis pensamientos y opiniones feministas.  SI, SOY FEMINISTA.  Sin embargo, en los últimos días he pensado mucho sobre la conexión entre el desarrollo de la mujer en todas sus fases, el divorcio y la infertilidad.Luego posiblemente les comparta mis ideas sobre la infertilidad, pero hoy me quiero enfocar en el divorcio.

De acuerdo al World Economic Forum (WEF), la brecha de género es la distancia entre hombres y mujeres medida en función de 4 áreas: salud, educación, economía y política.  Si consideramos el impacto del divorcio en estas áreas, es evidente que hay mucho que considerar y comentar sobre los retos que afronta una mujer divorciada.

Una mujer que ha dedicado su vida ya sea total o parcialmente a atender su hogar, y está frente a un divorcio, verá afectada en forma importante cada una de estas áreas.  Temas básicos que se me ocurren: ¿Tendrá opción de seguir con el mismo seguro médico, o deberá iniciar el engorroso trámite para sacar uno propio? ¿Cómo manejará los mismos gastos o más, con a veces una fracción del presupuesto? ¿Tendrá tiempo de seguir capacitándose para acceder a mejores oportunidades profesionales? ¿Cómo la verán sus empleadores si tiene ahora que cubrir 100% la responsabilidad de atender a sus hijos?

Es un escenario real que viven millones de mujeres a nivel mundial.  Frente a este tipo de realidades … mi Plan B comienza con buscar SOLUCIONES.  Entonces, ¿Cómo pienso que podemos hacerle la vida más fácil a miles de mamás solteras que conocemos y queremos, y cómo estos pequeños actos a su vez reducen la brecha de género?  Aquí les va.

  1. EL PADRE DE LA(S) CRIATURA(S):

La distribución desequilibrada de las labores del hogar es una de las razones citadas con prioridad al evaluar los obstáculos que afronta la mujer en su desarrollo profesional y económico.  No entraremos a considerar la responsabilidad que puede o no tener la misma mujer en esto.  En esta ocasión me enfoco en qué pueden hacer los hombres, y particularmente aquellos que no están casados con las madres de sus hijos.

¿Por qué es importante? Más allá de la pensión alimenticia, el resultado de un divorcio y post-divorcio bien llevado es una verdadera colaboración – casi profesional – en la crianza de los hijos.  Esto implica un trabajo en equipo y a su vez, el deseo de que todos los involucrados participen a su mayor potencial.

Entonces, más allá del fin de semana que te toca a ti o a mí, pensemos en una verdadera participación de los padres en la crianza de los hijos.  Desde la toma de decisiones, hasta la atención de sus necesidades básicas.  Este concepto de compartir la crianza tiene aún mucho espacio para crecer en nuestra sociedad.

Por eso en Plan B desarrollé un programa que permite a los padres a estructurar un plan estratégico de crianza.  Cambiar el “chip” de lo emocional a lo práctico y racional permite crear un ambiente de colaboración entre “colegas” alejado del drama y los pantanos del pasado.  Ojalá los padres y madres que logran superar el trauma de un divorcio puedan aceptar el reto de construir una nueva dinámica orientada a resultados en el bienestar físico, emocional, académico y social de sus hijos.

Yo pienso que la paridad de género no parte de una premisa de que somos iguales, sino de que nos complementamos.  Así como en los negocios promuevo una mayor participación de las mujeres, también incentivo una mayor participación de los hombres en el hogar ya sea compartido o no.  Para mí, esto es un punto de partida.

  1. LA VECINA BOCHINCHOSA.

 Nos conocemos, nos toleramos, y usualmente nos evitamos.  Porque una vecina bochinchosa tiene una capacidad única.  “Oye el beby tiene moquito”… ¿En serio? Yo tengo media hora de sueño tratando de bajarle la fiebre, pero no había notado el moquito cuando finalmente me sonrió y decidí sacarlo a tomar un poquito de sol… SOLOS.

Hablo de la vecina en forma general, pero puede reemplazarse por abuela, tío, mejor amiga, compañera de gym, colaborador, etc. Porque mi vecina es muy muy “cool”.  No voy a proponer que no se metan y no juzguen, y no pregunten.  Les invitaría a pensar mejor cómo pueden ayudar.

Porque la famosa brecha de género que nos afecta a todos y todas, parte de una sociedad donde nos jactamos de ser colaboradores, pero parece que somos más como verdugos. Y VERDUGAS más que nada porque eso de apoyarnos entre mujeres cómo parece costarnos.

Si en vez de pasar horas criticando al pobre chiquillo que “se ve desnutrido”, invirtiéramos ese tiempo en cocinar una lasagna y llevársela a esa mamá soltera que vive al lado.  Bueno o si no cocinan como yo, en varios supermercados de la localidad venden congelada.  No es un acto de caridad, es un acto de SOLIDARIDAD.

La equidad no solo responde a aspectos económicos.  Las mujeres simplemente necesitamos tiempo.  Cualquiera que nos apoye a ser más eficientes con nuestro tiempo, sin juzgar u opinar, está siendo solidario.  El que entiende que la responsabilidad no termina con la jornada laboral o cuando cerramos la puerta para salir a la oficina, LO ENTIENDE y puede ser agente de cambio.

Todos tenemos pequeñas ventanas de oportunidad para ser solidarios.  Tal vez no viene con un recibo deducible de impuestos, pero sí con muchos puntos de karma hacia cambiar el mundo en que vivimos.  Esto es el granito de arena que TU PUEDES aportar HOY para cerrar la brecha de género.

  1. LA JEFA

Al igual que la vecina, la jefa en este espacio representa al entorno laboral completo.  Porque la mayoría de nosotros está en posición de ser jefe de otra persona, ya sea en la oficina o en la casa.

En este rol de jefes tenemos objetivos claros y sabemos lo que debemos hacer para lograr metas, ingresos, satisfacción de los clientes, bonos, enfin… Ahora bien, ¿Qué conocemos de las mujeres que nos apoyan en esto? ¿Qué necesidades tienen? Cuando les pedimos enfoque, ¿Sabemos cuáles retos tienen para “enfocarse”?

Según el artículo que cité arriba del WEF, el 2017 cerró con una brecha de género en crecimiento.  Como sociedad seguimos enfocándonos solo en resultados.  La economía está dura, los negocios evolucionan, la competencia es feroz… contratamos asesores que nos dicen cómo crecer nuestro negocio, cómo mejorar la atención a los clientes, cómo suplir las necesidades de un mercado cambiante.

¿Y en casa? Las mujeres en todos los niveles luchando batallas silenciosas.  Tengo clientas que me comentan cómo fueron abiertas en su entorno laboral y esto las ayudó a llevar adelante el reto de un proceso de divorcio y las nuevas exigencias del hogar.  En estos casos, me atrevo a decir que esas mujeres desarrollaron un nivel de compromiso con esas organizaciones más allá de los números.  Y estoy segura, que los números reflejan la diferencia entre tomar el toro por los cachos o ignorar al elefante multicolor. Casos reales.

¿Entonces qué nos hace falta conocer? ¿Queremos seguir actuando como si el divorcio de mi recepcionista no me afecta?  ¿Nos parece mejor no enterarnos? Puede ser. Hasta el día que la pobre chica nos pasa la llamada del cliente a quien le debemos un reporte que aún no hemos podido completar.  No hemos podido completar el informe, porque la ejecutiva de ventas salió a “visitar a otro cliente” hace cuatro horas, y aún no regresa.

Como jefes, supervisores, gerentes y como empresas, tenemos dos opciones:  Seguir ignorando o comenzar a aprender cómo manejar el impacto real de situaciones como el divorcio en nuestras organizaciones.  Aquí es donde las empresas con el Mejor Plan B, pueden realmente marcar pauta en sus mercados, y orgullosamente decir que están trabajando para cerrar la brecha de género EN CASA.

Bueno y para concluir debo aclarar que la elección de género en el título este último punto no fue inadvertido.  Aunque no mía, la verdadera JEFA Madeleine Albright dijo alguna vez: “Hay un lugar en el infierno para aquellas mujeres que no apoyan a otras mujeres”

Infertilidad

INFERTILIDAD: La “Dulce” Espera

Yo no quería un Baby Shower. Cuando finalmente quedé embarazada y logramos que el embarazo llegara al segundo trimestre, el Baby Shower y la decoración del hospital eran lo último en mi lista.

Mi lista de prioridades eran primordialmente laborales ya que mi objetivo era tratar de convencerme que todo estaba bien.  Nada fuera de lo normal.  En las mañanas pasaba revisado de cabeza a pies para asegurar que: 1) aún sintiera los malestares del embarazo, y 2) ninguno de ellos fuera desproporcionada al rango de “normalidad” que comentaban las mamás en los foros de Babycenter.

A veces iba manejando y le hablaba a mi bebé en la intimidad.  Eran los pocos momentos que me permitía reconocer con libertad que teníamos esa conexión. Le pedía que se quedara conmigo.  Que pudiéramos lograr salir de esto juntas.  Para ese momento mi esposo y yo estábamos tan distanciados que su presencia o no en el futuro de mi ecuación familiar era incierto.  Entonces verán que era importante que llegara bien.

En algún momento me comentaron que uno tiene la capacidad de moldear los recuerdos.  Omitir las cosas negativas, y enfocarnos en lo positivo.   Pienso que es una buena estrategia para superar las experiencias traumáticas, pero en el caso de mi embarazo si quise quedarme con la memoria exacta porque en el fondo sabía que no era por gusto.

Hoy quisiera tomar un poquito de esa recomendación de apropiarnos de nuestra historia, para comentarles sobre 3 cosas que me hubiera gustado hacer diferente durante mi primer embarazo.

1. Cuidar mejor mi salud.

Claro que yo tomaba todas las medidas para cuidar mi embarazo y a mi bebé.  No comía las cosas que estaban prohibidas, trataba de descansar un poco, hacía cada cosa que el doctor me recomendaba.  Me tomaba las vitaminas, me ponía las inyecciones, me sacaba la sangre y todo eso.

Sin embargo, ya les he comentado que me excedía un poco y no tomaba las mejores elecciones alimenticias.  No hacía nada de ejercicio, trabajaba demasiado, me alteraba fácilmente y no buscaba formas de relajarme y soltar un poco el estrés y la ansiedad. “¿Preocupada yo? ¡Para nada! Yo estoy simplemente agradecida y convencida que este embarazo irá perfecto”.

Hoy en día reconozco que, si bien no hacía nada que dañaría a mi bebé, estas decisiones también afectaron mucho mi autoestima y salud emocional.  Aunque externamente me proyectaba fuerte, internamente me sentía muy frágil.  En mi segundo embarazo, que curiosamente me dio un par de sobresaltos físicos a diferencia del primero, practiqué un poco de yoga prenatal.

¡WOW!  Yo nunca he sido de las que encuentran ese estado de nirvana o paz en el yoga y la meditación tan fácilmente.  Aunque el yoga me ayudó muchísimo en el aspecto interno, lo que más me sorprendió fue el efecto de sentirme  fuerte y segura de mi cuerpo.  Me impresionaba lo que podía hacer con todo y barriga, ya que había un tipo de conexión con mi cuerpo.  Hoy creo que actividades saludables que nos brindan seguridad y ayudan a nuestra autoestima pueden ser una línea de vida para los embarazos emocionalmente difíciles.

2. Compartir con mis amigas.

Hace unos días cenaba con mis amigas, y particularmente una de ellas está pasando un momento difícil.  Cuando regresé a la casa pensé que bueno, al menos nos reímos un rato y se distrajo.  Pero fue más que eso.  Cada quién ofreció sus recomendaciones, nos reímos, lloramos, y al final fue simplemente un momento de esos que solo pueden compartirse con las amigas.

Entre el trabajo, el cansancio y el estrés, no pasé mucho tiempo con mis amigas durante mi primer embarazo.  Entonces cuando las cosas se me complicaron un poco más, hubo momentos de mucha soledad en los cuales estoy segura, que ellas me hubieran podido apoyar.  Si se los hubiera permitido.

A veces cuando batallamos contra la infertilidad nos convencemos de que nadie nos entiende, y nadie quiere cargar con nuestros problemas.  Esto no es verdad. Creo que la gente no pregunta porque no saben si es lo correcto y les da miedo ofender.  La infertilidad es un super tabú, nadie habla de eso.

Pero alguien tiene que comenzar hablando claro.  Yo no quería escuchar que todo iba a salir bien, porque me consta que a veces no es así.  Tampoco quería escuchar de las experiencias de embarazos saludables y felices en los cuales desde el día uno se decoraba el cuarto y se hacía hasta fiesta para develar el sexo del bebé.

¿Y quién me dijo a mí que mis amigas iban a hablar de esto? No solo fui cobarde al no darles una oportunidad sino también al no utilizar mi experiencia para educar desde el día 1. Hay formas sensibles de preguntar, pero también hay maneras sensibles de contestar.  SI algo nos incomoda, es absurdo pensar que no podemos decirlo a nuestras personas más cercanas sin lastimarlos o molestarlos.

Hoy en día, yo recomiendo a cualquiera que comparta su historia con quienes los quieren.  Que no se avergüencen, y que no dejen que barreras y tabúes de antaño les alejen de sus seres queridos en los momentos que más los necesitan.  Además, ¿Quién sabe si alguien está pasando por lo mismo en silencio o lo tendrá que afrontar más adelante?  No podemos seguir aislándonos.

3. Pedir Ayuda.

La infertilidad impactó muchísimo mi relación de pareja. Cuando llegó al punto que los zapatos volaban peligrosamente cerca de cabezas, aceptamos ir a terapia primero de parejas y luego individual.

Este fue el primer paso de muchos, y así comenzamos a rescatar lo que quedaba y construir una nueva relación sobre bases más saludables.  Luego hubo otras circunstancias, unas de ellas milagrosas otras buscadas, pero sin duda cuando comenzamos a pedir ayuda las cosas comenzaron a cambiar.

Creo que, si supiera antes lo que iba a pasar, habría buscado ayuda antes.  Como no soy vidente, no tenía cómo saberlo.  Pero si en aquel entonces más personas a mi alrededor hubieren compartido sus experiencias con la infertilidad tal vez no me habría sentido tan sola.  La soledad es terrible.

Yo honestamente pensaba que estaba mal de la cabeza y no era así.  Muchas compartimos ese dolor, muchas compartimos ese trauma, muchas la pasamos mal. Y con alegría les puedo decir que JUNTAS LO PODEMOS SUPERAR.  Digo que lo podemos superar porque tal vez este escrito es parte del camino que me queda por recorrer aún cuando ya nacieron final y felizmente mis hijas.

Así que decidí que mi historia no la cambio, porque se las debo a ustedes.  Ojalá alguien lea esto y evite cometer alguno de los errores que yo cometí.  Este fue mi Plan B, pero el suyo puede ser MEJOR.

 

 

Divorcio

DIVORCIO: ¿Quién gana?

No es nada nuevo que vivimos en una sociedad donde el conflicto es la norma.  Invertimos cantidades importantes de tiempo y dinero en aprender a convivir en forma pacífica ya que parece que olvidamos cómo, o nunca aprendimos.  Por ello no sorprende que el divorcio y separación suelan ser una amarga lucha.

El divorcio como lo conocemos, es una medida de fuerzas económicas, capacidad de atacar y defenderse, y habilidad para identificar debilidades.  Pareciera que normalmente sigue en muchos aspectos los lineamientos de estadistas y expertos en tácticas de guerra.

¿Qué logramos con esto? Generaciones tras generaciones que crecen sin superar la dis-funcionalidad.  Sociedades que padecen enfermedades físicas y mentales con raíces aparentes en la soledad y en profundas inseguridades individuales y colectivas.  Décadas de heridas que no sanan, sino que se vuelven más profundas y dolorosas con los años, los rencores, y las nuevas luchas sobre los mismos temas viejos.

¿Habrá alguna forma de hacerlo diferente? La respuesta corta es que sí.  Pero hoy no les voy a hablar del camino.  Mi objetivo con este escrito es ofrecer ciertos conceptos para quienes HOY tengan algún rol directo o indirecto dentro de un proceso de separación.

¿Cómo podemos enfocar nuestras disputas familiares para comenzar a reemplazar la guerra con una cultura de paz en nuestro entorno inmediato?  A continuación les propongo algunas ideas para que HOY nos animemos a intentar romper con el ciclo de violencia en las rupturas familiares.

  1. ¿POR QUÉ ESTAMOS LUCHANDO?

Te montas en tu carro, enciendes el radio y escuchas esa canción.  La canción que revuelve todo, y que te hace recordar que estás frente a la necesidad de cambiar tu vida completa por culpa de esa misma persona con quien soñaste construir un futuro juntos.  No es justo.  Lo entiendo.

Llegas a la oficina de tu abogado, y tu única meta es que esa persona tome responsabilidad por lo que te hizo.  Lo que tus hijos ni siquiera entienden que les está haciendo a ellos.  También te entiendo.  Siendo justos, todos debemos responsabilizarnos de los daños que causamos.

Ahora bien, considerando que parte del divorcio es reestructurar lo que hasta ahora tus hijos han conocido como unidad familiar, me pregunto: ¿Cuál es la verdadera prioridad? ¿Consideras que tu rol en este momento debe limitarse a educar a “esa persona” sobre el tipo de esposo o esposa que debió ser, y obligarle a reparar?

O tal vez el enfoque puede ser buscar un camino para que tus hijos sigan teniendo un padre y una madre en todos los aspectos, y que TU puedas rehacer tu vida en forma saludable y algún día ser feliz. Porque la verdad es que no vas a ser feliz resintiendo y “odiando” a alguien en cada etapa de tu historia.

Entonces cuando te sientas con el abogado, tal vez no tendría ya tanto valor asegurar que “se paguen todas las cuentas” financieras y emocionales.  Tal vez el enfoque puede ser tomar las piezas que quedan para construir algo nuevo que algún día represente su imagen de una familia DIFERENTE pero felizmente FUNCIONAL. Porque en el fondo esto es lo que necesitamos TODOS.

  1. TODOS VAN A PERDER.

En un divorcio, hay siempre quienes lograrán sus objetivos en las distintas etapas del proceso y los considerarán “triunfos”.  ¿Pero quién ganó? ¿El abogado que nuevamente es condecorado y bien remunerado por conocer cómo navegar las burocracias procesales? ¿El que evitó desembolsar un monto mayor en la quincena? ¿El que logro crear innumerables reglas para el tiempo que los hijos pasan con la “otra abuelita”?

Pienso que todos pierden.  Todos perdemos.  La pareja pierde en primer plano aquella profunda conexión que les tomó años de trabajo, retos y alegrías para construir.  Pero en el detalle uno perderá amigos, otro familiares, hay quien no volverá a sentarse en su esquina especial de la casa,  quien se perderá esas sonrisas diarias al llegar del trabajo, los momentos sin nada que hacer.  En el divorcio todos pierden… y en el fondo todos perdemos con cada divorcio.

Si todos vamos a perder, posiblemente hace sentido enfocarnos TODOS en lo que podemos preservar.  ¿Habrá alguna manera de no tirarlo todo al traste, o de perder un poco menos?  Pienso que sí.    Hablando sobre conflictos mundiales, me llegaron mucho las palabras del cantautor Bono quien dijo hace unos meses en Bogotá refiriéndose a las luchas civiles: “Compromiso… la palabra más hermosa… nadie ganó y por eso todos ganamos”.  ¿Será que en el divorcio podemos rescatar o incluso hasta ganar algo?

Aceptar el compromiso es un reto inmenso para el ego.  No estoy segura si como seres humanos tenemos una inclinación natural a buscar compromisos.  Sin embargo, estoy 100% segura que como padres podemos ceder un poquito por el bienestar de nuestros hijos.  Y, estoy segura, que ver a nuestros hijos felices permite a nuestra alma enfocarse en ese primer paso que tanto necesitamos para SANAR.

  1. EL TRABAJO A PENAS COMIENZA.

Excelente ya “cerramos”.  Sellado y listo. Finiquitado.  De ahora en adelante es solo rayar un cheque en la quincena y listo.  Lo bueno es que solamente tendrás que verlos ir cada dos semanas, e igual puedes hacer tus planes y eso.  ¡Terminamos! Quienes lo han vivido entienden la ironía y saben perfectamente que aún luego de años transcurridos están lejos, LEJOS de terminar.

¿Pero cuál es el trabajo que comienza? ¿Asegurar que las maletas estén completas en cada “entrega”? ¿Cumplir con avisar si hay algún cambio en la coordinación de fechas? ¿Recordar mandar el reporte escolar? ¿Pagar el fisioterapeuta? ¿Revisar si las cuentas cuadran? ¿Velar porque los hijos tengan juguetes y ropita en cada casa?

¿Qué pasa con la transición de niños a adolescentes, o la nueva oportunidad de trabajo que recibiste, o la integración de esa persona especial que encontraste en el camino que es una buena persona y deseas hacerle parte de tu vida? ¿Podemos aspirar a que esto vaya “resolviéndose solo” sobre la marcha? ¿O será que son retos que pueden repartirse para manejarlos en forma individual según suerte a medida que salen?

No creo que los padres divorciados tengan hijos diferentes a los padres casados.  Y la crianza de los hijos es una aventura complicada.  Un proyecto que sabemos dónde comienza, pero no dónde termina.  Hay decisiones que tomar en cada momento. ¿Qué necesitas como padre o madre divorciada para tomar esas decisiones? ¿Crees que puedes afrontarlas solo o sola? ¿Crees que TIENES que afrontarlas de esta forma?

Cierto que el divorcio es el cierre de una relación de pareja, pero no concluye su historia familiar.  ¿Cómo desean arrancar esta nueva etapa? ¿Será que hace sentido buscar un MEJOR Plan B?

 

 

Infertilidad

INFERTILIDAD: La Limpieza

Cuando quedé embarazada de mi primera hija, Alexandra, llevaba lo que para mí eran bastantes “libras de más” con respecto a mi peso “normal” de aquel entonces.   Creo que no es inusual, considerando que tenía 4 años y varios tratamientos intentando quedar embarazada.  El embarazo fue totalmente saludable desde el punto de vista físico, y mi dieta DIARIA en aquel entonces consistía en arroz frito con salsa de cangrejo estilo “japonés”.

Como tengo muchos testigos que podrán confirmar lo anterior, me cuesta atribuir la sorpresa de mi segundo embarazo cinco años después solo a los cambios que hice en mi alimentación.  ¿Por qué entonces los promuevo? ¿Será hipocresía de mi parte? ¿Caí en la comercialización de dietas y resultados fáciles?  No creo.

Hay muchas lecciones que aprendí de la infertilidad, y parte de ellas se resumen en que a veces el proceso es parte del premio.  Siempre lo comento.  Uno intenta tantas cosas que realmente hay que pensar que tienen un motivo de ser.

Es difícil admitirlo cuando aún hoy en día siento que se me revuelve el estómago esperando el resultado de un hemograma sencillo.  Pero el proceso tanto en mi primer como segundo embarazo, fue un gran maestro.  Lo sigue siendo.

Puedo decir con seguridad que arranqué sin entender claramente por qué quería ser mamá.  Nunca lo cuestioné.  Asumí que era lo que seguía en mi historia personal, profesional y de pareja.

Ya en el proceso, pasé tiempo pensando en mi cuerpo como un enemigo más que un aliado.  Que el cuerpo de una mujer no pueda concebir es realmente una disfunción.  Tanto el fracaso en cada ciclo, como las secuelas en mi cuerpo provocaban sentimientos de rechazo poderosamente fuertes.  Pero eso yo era incapaz de admitirlo.

Con mi mejor sonrisa de viernes por la noche, por años fui autodestructiva con mi estilo de vida.  Comía lo que fuera y tachaba de fanático a cualquiera que me recomendara lo contrario.  Pasaba los fines de semana inmersa en copas y cigarrillos, buscando algo que me hiciera sentir más joven, más normal… menos defectuosa y más “feliz”.

Entonces comprenderán que no les puedo recomendar que sigan mi ejemplo.  De todo corazón quisiera que, si leen los párrafos de arriba y se identifican, lloren un poquito pero consideren cambiar de ruta.  Por eso me atreví a tocarle la puerta a mi “coach” Halima, y nadar en aguas desconocidas para embarcarme en el #PlanBDetox.

Como ya saben todo sobre eso, en este escrito solo quisiera dejarles algunos conceptos que he acumulado en los últimos años sobre estos procesos de limpieza, auto-conocimiento y cambio, porque la verdad es que NO HAY RECETA MÁGICA.

  1. ¿QUIÉN CONTROLA A QUIÉN?

La comida puede ser un aliado, un compañero, un paño de lágrimas, un instrumento de auto-flagelación, un escape, un alivio, un remedio.  En todo caso, sabemos que es mucho más que la ingesta o combinación de finos y frescos ingredientes.

Es difícil aceptarlo, y ni decir afrontarlo.  A veces resulta más fácil simplemente ceder a esas costumbres y comportamientos que con el tiempo han caracterizado nuestras dinámicas alimenticias.  “Yo como lo que quiero porque me lo gané después del sufrimiento de dos semanas esperando para que el día del examen me llegue el periodo”.   Dicho por mí.  Varias veces.

“Si me tomo todas las botellas de vino que tenemos, no es mi culpa”.  Reacción totalmente normal luego de llorar tres semanas y estar amargada dos porque perdiste un embarazo.  Nuevamente una gema de mi repertorio.

Algo interesante que realicé con mi pimer détox y vivo en cada uno que hago es que la comida no es solamente un sabor delicioso, o un aroma que cautiva.  Más que expertos en gastronomía, entender qué significa la comida para nosotros es un proceso de auto-conocimiento íntimo y difícil.   Es admitirnos aquellos dolores que queremos evitar, las frustraciones que preferimos no vivir.  Todo bello, todo feliz siempre que haya brownie con helado y un buen pinot noir.  ¿Cierto?

  1. TU CUERPO Y EL AMOR QUE LE DAS.

Al principio de un détox ese amor no se siente mucho.  Cuando inicialmente privamos al cuerpo de ciertas cosas, podemos hasta sentir dolores de cabeza, ansiedad, sentimientos de frustración.  ¿Será nuestro cuerpo que se resiste, o nuestra mente? No lo sé y este escrito no es tan profundo o técnico para entrar en esta interrogante.

¿Poder mental sobre el antojo? ¿Para qué? En la relación con la comida, nunca nos enseñaron que esto era bueno.  Al menos yo nunca escuché a nadie comentar nada más que el sacrificio superficial y doloroso de una dieta.  La restricción.

Pero una vez pasamos esa primera fase de resistencia y privación, nos damos cuenta que nuestro cuerpo comienza a funcionar de otra forma.  ¡Pero claro! No hay secreto ni nada mágico en esto… no se trata de prohibir sino de dar al cuerpo exactamente lo que necesita para funcionar en forma óptima.  ¡Nada como un hígado que se siente amado!

“Te brilla la piel, corres mejor, afrontas tu primer cliente del día sin un café”.   Yo  al día 6-7 de un détox.  Digo, ya que estamos en esto, hay que recordar también las cosas buenas.

Tu cuerpo comienza a sentirse tan bien que hasta a la terca mente la domina un poco.  Y ahí comenzamos a conectar ciertas cosas.  El kale no es más que un tipo de repollo.  Si hubiéramos aprendido a comer repollo desde chiquitos, tal vez no estaría yo aquí hablando de estos détox. ¿Quién sabe?

  1. EL SABOR DEL RETO, Y DEL ÉXITO.

Cuando te embarcas realmente en un proceso de cambio de hábitos, quienes te rodean van a pensar que obsesionado o eres fanático.  Los retos pueden llenarnos de energía positiva, darnos ese empujoncito que necesitamos para salir del pijama y las pantuflas o de la botella de cava.   Ahí sale el rebelde que llevamos dentro y esto se siente bien.

Tienes una meta, que no necesariamente es quedar embarazada.  Una meta a corto plazo que en días puedes lograr.  Puedes saborear tenerlo tan cerca, que ya no consideras mirar atrás.  Has encontrado grupos y personas nuevas con quienes compartir, y temas que no habías considerado antes.  No eres fanática, sino que vuelves a querer aprender, experimentar, y compartir.  Esto es mucho después de meses o años de estar sintiéndote muy sola. Tu actitud cambia, y eso se siente bien.

Y cuando terminas… bueno, eso te toca a ti experimentarlo.  ¿Te atreves?