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INFERTILIDAD: En el 2018 “salimos del clóset”.

Hace algunas semanas ya, el mundo fue revolucionado por las declaraciones de la ex Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama en referencia a su paso por la infertilidad, los abortos espontáneos y cómo ella y su esposo Barack, decidieron en un punto de sus vidas someterse a tratamientos de fertilidad para concebir a sus hijas Malia y Sasha.

Estas aseveraciones generaron un revuelo instantáneo en los medios pues finalmente, una figura pública de gran notoriedad abordaba el tema con naturalidad con el mundo. Michelle Obama lo conversó de una manera tan natural, tan cándida que francamente dudo que haya una sola persona a la que no le haya sido posible empatizar con ella.

Michelle Obama habló de sus sentimientos de fracaso, de soledad y de culpa, que son parte de la vida de quienes tienen un diagnóstico de infertilidad y también de cómo decidió utilizar la ayuda disponible y tomar control de una situación que en la mayor parte de los casos termina controlándonos a nosotras. Habló de autocuidado y de cómo había comprendido que ella y sólo ella era absolutamente responsable de cuidarse y quererse tanto física y emocionalmente para llevar su “dificultad” a feliz término.

Pero las inspiradoras palabras de Obama no han sido las únicas que hemos podido escuchar durante este año. Una extensa lista de celebridades se abrió al tema de sus vivencias de infertilidad en el 2018, dejando ver que este es un tema que alcanza a muchas mujeres y familias en el mundo, sin distingo de edad, raza, clase social o nacionalidad.

Mujeres como Gabrielle Union, Lena Dunham, Nicole Kidman, Chrissy Teigen, Kim Kardashian, Tyra Banks, Courteney Cox y Emma Thompson, hablaron con franqueza sobre sus batallas para concebir y cómo las mismas les habían hecho llenarse de ansiedad, de culpa de frustración, de dolor y de rabia. Pero también hablaron de su proceso de toma de decisiones y de la manera en que tomaron control de su situación, se empoderaron y salieron adelante.

Algunas decidieron adoptar, otras usar un vientre sustituto, otras congelar sus óvulos. Unas se sometieron a fecundación in vitro, otras aún están definiendo el panorama… Pero los denominadores comunes para todas fueron la culpa, la soledad, y cómo sentirse de esa manera las motivó a compartir su experiencia para que nadie más tenga que vivirla de esa manera.

En Plan B, Maricarmen y yo somos fieles convencidas de que hay que hablar de la infertilidad. Hay que dejarle saber a nuestras amigas, vecinas, hermanas, parientes, compañeras de trabajo que esto sucede, que duele.  Reconocer con apertura que nos enfrentamos a una realidad que tal vez nunca consideramos nos podía tocar, pero que está ahí acercándonos a profundos miedos e inseguridades, y acechando a esa valoración que hacemos de nosotras mismas.

Recibir un diagnóstico de infertilidad acarrea una avalancha de emociones: primero saber o entender qué es lo que está pasando que no conseguimos convertirnos en madres; luego afloran sentimientos de frustración y cuestionamiento de “por qué yo”, de rabia, de dolor, de sentirse incompleto, fracasado o culpable. Todas estas emociones son naturales y esperables en un ser humano que pasa por un proceso de duelo (sí, la infertilidad ES un duelo: por la pérdida de la fertilidad que teníamos asumida, de las esperanzas de concebir naturalmente, de los hijos que se pierden en el camino, de las ilusiones). Pero en como todo proceso de duelo es importante poder y querer sanar.

Y un primer paso para poder sanar el duelo es sacarlo del sistema. Habla con tu pareja, con tu mejor amiga, con algún confidente, con un terapeuta. Escribe, pinta, pero exprésalo sin vergüenzas. Ataquemos la infertilidad quitándole ese “velo de misterio” que la rodea.  Así le robamos el poder y control que ejerce sobre nosotras y sobre miles de mujeres en todas las esquinas del mundo.

Tener un diagnóstico de infertilidad no te hace menos capaz de ser madre; solo te pone un obstáculo adicional que en nuestra opinión y la de muchos: ¡Te hace más merecedora aún de alcanzar esa meta por todo el esfuerzo que has puesto, estás poniendo y continuarás poniendo para conseguir la meta tan anhelada de ser mamá!

Sigamos a todas estas valientes mujeres que hablaron públicamente de sus experiencias, saquemos a la infertilidad del clóset, compartamos nuestra experiencia con otros y apoyémonos unos a otros en este camino para nadie más tenga que pasar por esto sintiéndose solo, devaluado, fracasado o incapaz. Somos muchas y muchos en este camino, ¡No estamos solos!

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