Divorcio, Equidad

DIVORCIO: En Epocas de Feminismos

Hace unos días hice una publicación que mencionaba un estudio sobre la pobreza en el caso de mujeres divorciadas.  Pensé si hacerlo o no, ya que me gustan más las publicaciones positivas o motivadoras.  Esta no era muy positiva, pero pensé que el objetivo a la larga si era motivar, o al menos invitar a tomar acción.

En el mes de la mujer, escuchamos mucho sobre los movimientos feministas que van tomando fuerza en distintos países y foros.  Este no es un espacio que comúnmente utilizo para mis pensamientos y opiniones feministas.  SI, SOY FEMINISTA.  Sin embargo, en los últimos días he pensado mucho sobre la conexión entre el desarrollo de la mujer en todas sus fases, el divorcio y la infertilidad.Luego posiblemente les comparta mis ideas sobre la infertilidad, pero hoy me quiero enfocar en el divorcio.

De acuerdo al World Economic Forum (WEF), la brecha de género es la distancia entre hombres y mujeres medida en función de 4 áreas: salud, educación, economía y política.  Si consideramos el impacto del divorcio en estas áreas, es evidente que hay mucho que considerar y comentar sobre los retos que afronta una mujer divorciada.

Una mujer que ha dedicado su vida ya sea total o parcialmente a atender su hogar, y está frente a un divorcio, verá afectada en forma importante cada una de estas áreas.  Temas básicos que se me ocurren: ¿Tendrá opción de seguir con el mismo seguro médico, o deberá iniciar el engorroso trámite para sacar uno propio? ¿Cómo manejará los mismos gastos o más, con a veces una fracción del presupuesto? ¿Tendrá tiempo de seguir capacitándose para acceder a mejores oportunidades profesionales? ¿Cómo la verán sus empleadores si tiene ahora que cubrir 100% la responsabilidad de atender a sus hijos?

Es un escenario real que viven millones de mujeres a nivel mundial.  Frente a este tipo de realidades … mi Plan B comienza con buscar SOLUCIONES.  Entonces, ¿Cómo pienso que podemos hacerle la vida más fácil a miles de mamás solteras que conocemos y queremos, y cómo estos pequeños actos a su vez reducen la brecha de género?  Aquí les va.

  1. EL PADRE DE LA(S) CRIATURA(S):

La distribución desequilibrada de las labores del hogar es una de las razones citadas con prioridad al evaluar los obstáculos que afronta la mujer en su desarrollo profesional y económico.  No entraremos a considerar la responsabilidad que puede o no tener la misma mujer en esto.  En esta ocasión me enfoco en qué pueden hacer los hombres, y particularmente aquellos que no están casados con las madres de sus hijos.

¿Por qué es importante? Más allá de la pensión alimenticia, el resultado de un divorcio y post-divorcio bien llevado es una verdadera colaboración – casi profesional – en la crianza de los hijos.  Esto implica un trabajo en equipo y a su vez, el deseo de que todos los involucrados participen a su mayor potencial.

Entonces, más allá del fin de semana que te toca a ti o a mí, pensemos en una verdadera participación de los padres en la crianza de los hijos.  Desde la toma de decisiones, hasta la atención de sus necesidades básicas.  Este concepto de compartir la crianza tiene aún mucho espacio para crecer en nuestra sociedad.

Por eso en Plan B desarrollé un programa que permite a los padres a estructurar un plan estratégico de crianza.  Cambiar el “chip” de lo emocional a lo práctico y racional permite crear un ambiente de colaboración entre “colegas” alejado del drama y los pantanos del pasado.  Ojalá los padres y madres que logran superar el trauma de un divorcio puedan aceptar el reto de construir una nueva dinámica orientada a resultados en el bienestar físico, emocional, académico y social de sus hijos.

Yo pienso que la paridad de género no parte de una premisa de que somos iguales, sino de que nos complementamos.  Así como en los negocios promuevo una mayor participación de las mujeres, también incentivo una mayor participación de los hombres en el hogar ya sea compartido o no.  Para mí, esto es un punto de partida.

  1. LA VECINA BOCHINCHOSA.

 Nos conocemos, nos toleramos, y usualmente nos evitamos.  Porque una vecina bochinchosa tiene una capacidad única.  “Oye el beby tiene moquito”… ¿En serio? Yo tengo media hora de sueño tratando de bajarle la fiebre, pero no había notado el moquito cuando finalmente me sonrió y decidí sacarlo a tomar un poquito de sol… SOLOS.

Hablo de la vecina en forma general, pero puede reemplazarse por abuela, tío, mejor amiga, compañera de gym, colaborador, etc. Porque mi vecina es muy muy “cool”.  No voy a proponer que no se metan y no juzguen, y no pregunten.  Les invitaría a pensar mejor cómo pueden ayudar.

Porque la famosa brecha de género que nos afecta a todos y todas, parte de una sociedad donde nos jactamos de ser colaboradores, pero parece que somos más como verdugos. Y VERDUGAS más que nada porque eso de apoyarnos entre mujeres cómo parece costarnos.

Si en vez de pasar horas criticando al pobre chiquillo que “se ve desnutrido”, invirtiéramos ese tiempo en cocinar una lasagna y llevársela a esa mamá soltera que vive al lado.  Bueno o si no cocinan como yo, en varios supermercados de la localidad venden congelada.  No es un acto de caridad, es un acto de SOLIDARIDAD.

La equidad no solo responde a aspectos económicos.  Las mujeres simplemente necesitamos tiempo.  Cualquiera que nos apoye a ser más eficientes con nuestro tiempo, sin juzgar u opinar, está siendo solidario.  El que entiende que la responsabilidad no termina con la jornada laboral o cuando cerramos la puerta para salir a la oficina, LO ENTIENDE y puede ser agente de cambio.

Todos tenemos pequeñas ventanas de oportunidad para ser solidarios.  Tal vez no viene con un recibo deducible de impuestos, pero sí con muchos puntos de karma hacia cambiar el mundo en que vivimos.  Esto es el granito de arena que TU PUEDES aportar HOY para cerrar la brecha de género.

  1. LA JEFA

Al igual que la vecina, la jefa en este espacio representa al entorno laboral completo.  Porque la mayoría de nosotros está en posición de ser jefe de otra persona, ya sea en la oficina o en la casa.

En este rol de jefes tenemos objetivos claros y sabemos lo que debemos hacer para lograr metas, ingresos, satisfacción de los clientes, bonos, enfin… Ahora bien, ¿Qué conocemos de las mujeres que nos apoyan en esto? ¿Qué necesidades tienen? Cuando les pedimos enfoque, ¿Sabemos cuáles retos tienen para “enfocarse”?

Según el artículo que cité arriba del WEF, el 2017 cerró con una brecha de género en crecimiento.  Como sociedad seguimos enfocándonos solo en resultados.  La economía está dura, los negocios evolucionan, la competencia es feroz… contratamos asesores que nos dicen cómo crecer nuestro negocio, cómo mejorar la atención a los clientes, cómo suplir las necesidades de un mercado cambiante.

¿Y en casa? Las mujeres en todos los niveles luchando batallas silenciosas.  Tengo clientas que me comentan cómo fueron abiertas en su entorno laboral y esto las ayudó a llevar adelante el reto de un proceso de divorcio y las nuevas exigencias del hogar.  En estos casos, me atrevo a decir que esas mujeres desarrollaron un nivel de compromiso con esas organizaciones más allá de los números.  Y estoy segura, que los números reflejan la diferencia entre tomar el toro por los cachos o ignorar al elefante multicolor. Casos reales.

¿Entonces qué nos hace falta conocer? ¿Queremos seguir actuando como si el divorcio de mi recepcionista no me afecta?  ¿Nos parece mejor no enterarnos? Puede ser. Hasta el día que la pobre chica nos pasa la llamada del cliente a quien le debemos un reporte que aún no hemos podido completar.  No hemos podido completar el informe, porque la ejecutiva de ventas salió a “visitar a otro cliente” hace cuatro horas, y aún no regresa.

Como jefes, supervisores, gerentes y como empresas, tenemos dos opciones:  Seguir ignorando o comenzar a aprender cómo manejar el impacto real de situaciones como el divorcio en nuestras organizaciones.  Aquí es donde las empresas con el Mejor Plan B, pueden realmente marcar pauta en sus mercados, y orgullosamente decir que están trabajando para cerrar la brecha de género EN CASA.

Bueno y para concluir debo aclarar que la elección de género en el título este último punto no fue inadvertido.  Aunque no mía, la verdadera JEFA Madeleine Albright dijo alguna vez: “Hay un lugar en el infierno para aquellas mujeres que no apoyan a otras mujeres”

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